miércoles, 7 de septiembre de 2011

SEÑOR...



Señor...

Si un día estuviera sofocado, preso, harto de la vida... con deseos de desaparecer, de morir, insatisfecho conmigo mismo y con el mundo a mi alrededor:

Pregúntame, si quiero cambiar la luz por las tinieblas.

Pregúntame, si quiero cambiar la mesa puesta, por los restos que tantos buscan en la basura.

Pregúntame, si quiero cambiar mis pies por una silla de ruedas.

Pregúntame, si quiero cambiar mi voz, por las señas.

Pregúntame si quiero cambiar el mundo de los sonidos por el silencio de los que no oyen nada.

Pregúntame, si quiero cambiar el diario que leo y después echo a la basura, por la miseria de los que van a buscarlo para hacerse con él una manta.

Pregúntame, si quiero cambiar mi salud, por las enfermedades de tanta gente.

Pregúntame, hasta cuándo no reconoceré tus bendiciones, para hacer de mi vida un himno de alabanza y gratitud y decir, todos los días, desde el fondo de mi corazón:

GRACIAS SEÑOR POR ESTE NUEVO DÍA.

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